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Cultora del realismo sucio, esta joven escritora argentina tiene varios libros en su haber, siendo el último ‘Sofocados’, editado por Masmédula. Aquí nos cuenta su historia y al final nos regala un relato inédito. 

Sandra Avila es una de las escritoras jóvenes que se destacan dentro del “realismo sucio”, tendencia artística y literaria que representa fielmente la realidad y crea cierta tensión emocional, aunque sin llevar a cabo ninguna idealización. Nació en González Catán y vivió en diferentes lugares de la provincia de Buenos Aires y Capital Federal. Su último libro es ‘Sofocados‘, publicado por la editorial Masmédula en 2014, una sucesión de cuentos breves para que la gente “pueda leer en un bondi o mientras viaja en subte”, le cuenta a Nuez Moscada. “Creo que la gente no quiere leer miles de páginas, quiere una lectura fácil, rápida, al alcance de la mano, la gente anda apurada, me parece, y los relatos tienen un final abierto, para que el lector se quede pensando y reflexionando el por qué de cada uno”. Sandrá dice que los libros los salía a vender ella misma en bicicleta cuando vivía en el pueblo bonaerense de Ranchos (ahora está radicada en Córdoba). “Armaba pilas de a 10 libros, los ponía en una bolsa de cartón y salía a repartirlos por el pueblo en bici”.

(N. de la R) El editor escribió esto para la contratapa de ‘Sofocados’: “Sandra Avila nos pone un espejo delante de los ojos y nos obliga a mirarnos como si nos tomara de los pelos; ella nos sofoca frente a escenarios que son testigos de crudas realidades y de personajes que experimentan su vida como la única posibilidad de existencia. Este libro se presenta como una colección de relatos de seres realistas que parecen estar parados en el borde de una realidad de la que quizás no son absolutamente conscientes“.

Definís tu estilo como “realismo sucio”.
Sí, me encanta el realismo sucio y me siento como pez en el agua, puedo ser áspera como una lija, cruel y reírme de ciertos acontecimientos que narro. Y sin bien la mayoría es ficción, me siento poderosa el poder darle vida a un personaje y de alguna manera puedo matarlo o revivirlo en el momento que yo deseo y eso está bueno. Mis escritores de cabecera son Allan Poe, José Donoso, Horacio Quiroga, Charles Bukowsky, Alejandra Pizarnik, Olga Orozco, Isaac Asimov, Borges, entre otros. Miguel Briante y Mujica Láinez me destruyeron el mundo de fantasía que tenía en mi mente inocente a los 13 años. Todos estos escritores tiene algo que me atrapan.

¿Desde cuándo te dedicás a la literaura?
Comencé a escribir poemas y cartas de amor a los 13 o 14 años, estando en la escuela primaria escribí algunas descripciones para Lengua. En el 2006 empecé a participar en concursos de certámenes nacionales e internacionales donde tuve algunas participaciones en Antologías de varios autores. Publique ‘Cuentos Urbanos’ en el 2012, que fue una serie de 33 relatos de ficción. Isidoro Reta Duarte, Navarro Cuevas, Laura Paggi y Arte Kids me prestaron sus obras para las portadas. El mismo año recopilé mucho de mis poemas guardados en cuadernos borradores en el libro ‘Alma desnuda’ y en 2013 publiqué un segundo libro de poemas que se tituló ‘Limbo’ y otro libro más de relatos de ficción: ‘Esto no es el fin del mundo pero es un caos’.
¿Por qué ese título?
Ese título fue porque estaban todos con la fiebre de “se viene el fin del mundo y el calendario Maya”, aproveché esa época para escribir y sacar ese libro, esos cuatro libros fueron de armado artesanal: fueron hechos uno por uno desde la tapas y todas las etiquetas de adentro, en esa época no contaba con los recursos para buscar una editorial y todo lo que implica pagar un libro. Por fin a mediados del 2013 empecé a escribir otros relatos para el libro ‘Sofocados’, y cuando me pareció que estaba listo y corregido publiqué en mi estado de Facebook que buscaba una editorial para editar ese libro. Fue hermoso porque dos editoriales me escribieron y después apareció Masmédula (https://www.facebook.com/ediciones.masmedula) que fue la que me publicó el libro, que ya va por su segunda edición.

sandraavilaHace unos años publicaste un blog llamado “La Vida de Juana” que tuvo mucha repercusión.
Sí, La vida de Juana (http://www.luisbarga.net/2010/11/cuento-la-vida-de-juana-sandra-avila.html) surgió de una colaboración para un blog español que se llamaba ‘Libros, nocturnidad y alevosía’. Fue un relato corto que causó mucha gracia y cierta ternura, hablaba de una piba torpe llena de desgracias y mucha mala suerte. Luego Luis Barga, dueño del blog, me escribió y me sugirió que lo continuara y lo seguí en varios capítulos en el mismo blog, esto fue en noviembre del 2010. Me acuerdo que mis amigos me mandaban mensajes preguntándome cuando salía el próximo capítulo y estaban todos atentos a los posteos del blog y pendiente de Juana. Amo esa etapa, tengo muchos recuerdos hermosos de esos días, conocí mucha gente súper buena onda.

¿Que hay detrás de los cuentos, un compromiso, una ideología?
Creo que la escritura sirve para burlarme de ciertas situaciones complejas que te regala la vida y al mismo tiempo poder contarle al otro que lee que la vida puede ser una infinita constante de ridiculeces.

Al final, le pedimos a Sandra que que nos regale un cuento inédito para Nuez Moscada y aquí va:

“Tomé el 39 y fui a su casa cerca de Plaza Italia. No había salido tan ilesa de la última relación y me había jurado que nunca más me enamoraría, pero esta vez fue incomparable, me enamoré del brillo de sus sentidos, sus manos largas y dedos de pianista. El día que lo vi por primera vez, en realidad aquella noche lo conocí en el micro, un micro atestado con gente de fin de semana, venía él que estaba sujeto al pasamanos casi ubicado para bajar, pero empezó a descender toda la pendejada y él se sentó al lado mío, vestía de negro y su collar parecía una correa de perro. Nos pusimos a hablar y en un momento antes de que bajara del transporte me dio su número de teléfono; mientras metí mi mano hasta el fondo de la mochila de símil cocodrilo e intenté encontrar una birome. Pero solo hallé un delineador de ojos y anoté su número en una cajita de Marlboro. En esa época fumaba, me parecía que ante los ojos de los chicos una piba que fumaba era sexy y muy sexual. Desde mi trabajo él me llamaba a eso de las dos de la mañana y, sino, lo llamaba yo desde el locutorio de la YPF. Una tarde dominical nos encontramos. En ese tiempo yo trabajaba de mucama en Palermo y una amiga de la señora de la casa me dio la llave de su departamento cerca de calle Las Heras y me encargó que le regara las plantas y alimentara a sus gatos. Así que la primera vez que nos vimos con Jorge fue ahí. El portero me miró mal, igual siempre tuvo cara de pedófilo. Caminé un par de cuadras por Paraguay y llegué hasta su casa, toqué el 4° piso del portero eléctrico. Me atendió él como susurrando y a los dos minutos bajó para abrirme. Subimos muy rápido las escaleras y entramos por la puerta de servicio muertos de risa. Me mostró la casa y me dijo, “espérame que me quiero bañar”. Me quité la ropa y nos bañamos juntos. Al salir del cuarto nos pusimos dos batas blancas que estaban ahí colgadas. Hicimos el amor en la cama de sus padres, yo sentía que todos los portarretratos nos miraban y cerré los ojos. Y ellos estaban de viaje por África. Yo me los imaginaba cazando monos y elefantes con ropa típica arriba de un jeep. Después fuimos para su cuarto y nos sentamos en la cama. Él se tiraba arriba mío y nos dábamos besos, enroscaba sus largos brazos en mi cuerpo pequeño. Después se desapareció de repente y cuando volvió trajo una bandeja con té y alfajores Havanna. Después de la infusión me fui porque tenía mucho para estudiar y yo lo distraía. Otro día vine muy tarde y todos dormían, pasamos directamente a su habitación, nos hicimos de costado y nos dormimos abrazados con la radio prendida. A la mañana siguiente vino la mucama a traer el desayuno a la cama pero Jorge percibió los pasos de alguien que venía y me cubrió la cara y más de medio cuerpo con el cobertor, yo me quedé quieta casi sin respirar, las sábanas se habían salido por completo y Julia solo me alcanzó a ver los pies. Fueron muchas las veces que nos vimos así a tras horarios. Le dejé debajo de la almohada mi cadenita con el dije de Cupido y me fui a hurtadillas”.

Para conseguir su libro, aquí. Para contactarse con Sandra, en su Facebook.

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Cultora del realismo sucio, esta joven escritora argentina tiene varios libros en su haber, siendo el último 'Sofocados', editado por Masmédula. Aquí nos cuenta su historia y al final nos regala un relato inédito.  Sandra Avila es una de las escritoras jóvenes que se destacan dentro del 'realismo sucio', tendencia...

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