agentenaranjaLa compañía Monsanto es la empresa proveedora de productos para la agricultura líder a nivel mundial. Con cada uno de los productos que ha lanzado al mercado, la controversia se centra en las terribles consecuencias que suponen para el medio ambiente en general y para la salud humana en particular. Sus productos han sido considerados por las autoridades competentes extremadamente peligrosos para el medio ambiente, los animales y el ser humano.

Por Berta Delgado Melgosa (desde España)

A raíz de mi investigación acerca de la guerra de Vietnam llegué a cierto conocimiento sobre la empresa Monsanto, que junto a otras químicas, como Dow Chemical, fabricaron el herbicida llamado ‘Agente Naranja’ (Agent Orange) debido a la etiqueta distintiva de los bidones. Sin duda, Richard Nixon no pudo expresar mejor lo que se pretendía, “dejar Vietnam como un aparcamiento”, aunque eso significara muerte, destrucción y la literal aniquilación de las plantas, los animales y la subsiguiente contaminación del agua, suelo y subsuelo durante generaciones.
Entre 1962 y 1971, el ejército estadounidense lanzó casi 76 millones de litros de Agente Naranja y otros herbicidas en todo el sur vietnamita, para impedir que sus tropas se escondieran y pudieran alimentarse, incluida la población civil. Para ello defoliaron unos dos millones de hectáreas de jungla y tierra cultivable, según un informe divulgado junto al plan de acción para la limpieza de esas zonas llevado a cabo recientemente. Casi cinco millones de vietnamitas en esas áreas, así como unos 2 millones y medio de militares estadounidenses pudieron estar expuestos a los tóxicos, que el Instituto de Medicina de Estados Unidos relacionó con casos de cáncer, diabetes, enfermedades nerviosas, cardíacas y malformaciones.

Contaminantes

Monsanto Chemical Company fue fundada en 1901 por John Francis Queeny, un químico autodidacta que llevó la tecnología de la fabricación de sacarina de Alemania a Estados Unidos. A partir de entonces no ha dejado de provocar verdadero pánico con todos y cada uno de los productos que ha lanzado al mercado. La controversia se centra en las terribles consecuencias que suponen para el medio ambiente en general y para la salud humana en particular:

1. Ácido sulfúrico.
2. Los bifenilos policlorados (PCB siglas en inglés).
3. El poliestireno sintético.
4. DDT. 5. Napalm o Agente Naranja.
6. Dioxinas.
7. El endulzante aspartamo.
8. La Hormona de Crecimiento Bovino (rBGH).
9. Los cultivos genéticamente modificados.
10. El herbicida RoundUp.

Todos estos productos han sido considerados por las autoridades competentes extremadamente peligrosos para el medio ambiente, para los animales y para el ser humano. Al tratarse de herbicidas, pesticidas, plásticos utilizados en el embalaje, insecticidas, compuestos químicos muy contaminantes y semillas modificadas genéticamente producen perniciosos efectos en la salud que incluyen en: infertilidad, fallos en el desarrollo, malformaciones, diabetes, enfermedades nerviosas, función orgánica alterada, destrucción del sistema inmunológico, tumores, diversos tipos de cáncer y muerte. Por supuesto, una multinacional tan poderosa, que conseguió que el presidente Barack Obama firme una Acta de Protección de sus negocios, cuenta con recursos para convencernos de que todos esos informes son alarmistas y crear nuevos datos científicos asegurando lo contrario.

Europa transgénica

monsanto1En la actualidad, Monsanto se centra en la venta del herbicida RoundUp y de las semillas de soja genéticamente modificadas para resistir al herbicida llamadas RoundUp Ready, que al generalizar el uso de variedades de cultivos tolerantes al glifosato significa un aumento de la dependencia de los agricultores respecto del herbicida. No contentos con esta cuestión, han exigido a los agricultores la firma de un contrato de acuerdo para que no reutilicen ni vendan las semillas, lo que les obliga de facto a comprar nuevas cada año, en lugar de guardar y reutilizar las de sus cosechas como se ha hecho a lo largo de la historia de la humanidad. En esto se basa la idea de patente y de propiedad intelectual que llevada al terreno de la alimentación provoca ruina y hambre, precisamente lo contrario de que lo que, según la propia empresa, defiende: “Producir más. Conservar más. Mejorar la calidad de vida. De eso se trata la agricultura sostenible y esa es la esencia de Monsanto.” En realidad, la agricultura sostenible no se basa en producir mucho más de lo que se necesita, puesto que esto consigue que los agricultores de todas las partes del mundo sean cada más dependientes de costosos productos químicos, además de la compra de nuevas semillas, que ha provocado que muchos hayan perdido sus tierras.

Estos desequilibrios a gran escala han fomentado la creencia de que se necesitan más cultivos transgénicos para hacer frente al hambre, cuando es todo lo contrario. En Europa hay un creciente recelo ante los transgénicos debido a una fuerte oposición ciudadana y el consiguiente veto en países como Francia, Alemania, Grecia, Luxemburgo, Bulgaria, Austria y Hungría, por lo que Monsanto especifica en su página web: “no buscaremos la aprobación de nuevos cultivos modificados genéticamente en Europa. En su lugar, nos centraremos en que se permita la importación de cultivos biotecnológicos en la UE y en el crecimiento de nuestro actual negocio allí”. Como siempre, hay una excepción llamada España. Según la información aparecida en fechas recientes en el diario Público.es, “los terrenos con cultivos transgénicos en España han aumentado un 19% con respecto a 2012”, a pesar del rechazo mayoritario de la sociedad, ya que desconocemos sus consecuencias a largo plazo y no han demostrado ser más productivos.

Manipulación genética

Parece evidente el abuso de la biotecnología en pro de un mayor beneficio y crecimiento económico en manos de unos pocos, lo que ha impulsado a Monsanto a bautizar el aparente crecimiento exponencial de lo que llama “conocimiento biológico” con el nombre de “Ley de Monsanto”, como si se tratara de una ley natural, según el escritor Brian Tokar. Algunos consumidores de productos orgánicos han llegado a decir que existe una correlación entre las enfermedades producidas por el consumo de productos con residuos tóxicos, que reciben la mayor parte de las subvenciones, y el extremo beneficio de las corporaciones farmacéuticas y la gestión privada de la sanidad. De igual manera podríamos decir que son precisas las guerras y conflictos para que los fabricantes de armas puedan vender sus productos.

Para concluir, no sólo se trata de la contaminación presente a diario en nuestros platos, lo que nos provoca enfermedades y muerte, sino se trata de ser conscientes de que se están utilizando los alimentos para beneficio (exponencial) de unas cuantas multinacionales cada vez más poderosas. Monsanto es una de las seis más importantes, dentro de las llamadas Big Six, con poder para dominar y especular con los suministros de provisiones: Pioneer Hi-Bred International (filial de DuPont), Syngenta AG, Dow Agrosciences (filial de Dow Chemical), BASF (compañía química que expande su división de biotecnología) y Bayer CropScience (filial de Bayer). Las semillas que deberían ser un bien común se tratan como una patente privada debido a una injusta manipulación genética y lingüística, lo cual según la doctora Vandana Shiva, se ha convertido en un instrumento de guerra, de contaminación, no exclusivamente física, sino también de nuestro conocimiento, poniendo en grave riesgo la democracia y la seguridad del planeta. La especulación da lugar a la explotación. Monsanto controla actualmente más del 90% del mercado mundial de las semillas transgénicas y gestiona un importante volumen de la producción de la alimentación mundial, extendiendo cada vez más su poder, en detrimento de nuestro poder de decisión sobre lo que comemos. De nosotros depende revertir esta situación haciéndonos más conscientes del mundo en que vivimos y luchar para que otro mundo sea posible.

*Brian Tokar es autor de Earth for Sale (South End Press, 1997) y The Green Alternative (New Society Publishers, 1992).
  *Vandana Shiva, autora de, entre otros, Cosecha robada: el secuestro del suministro mundial de alimentos (2003); Ediciones Paidós y Las nuevas guerras de la globalización. Semillas, agua y formas de vida; Editorial Popular (2007).
  *Marie Monique Robin. El mundo según Monsanto, Editorial Península (2008).
*Berta Delgado Melgosa nació en Burgos, España, y es Doctora en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y Licenciada en Filología Inglesa. Ha publicado en 2012 el ensayo ‘Neither Eagle Nor Serpent: la guerra de Vietnam como tema literario en la novela chicana’ (Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos, Universidad de Alcalá, Madrid) y en  2014 el libro de cuentos ‘Los que sobreviven nunca son los mismos’. Colabora en Nuez Moscada.

Esta nota está publicada en el Número 2:
http://issuu.com/NuezMoscada/docs/revista_curvas_2

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