Por Alexis Socco y Vanina Capitaine

pergonuezCree que hizo algo por la radio, y que ese legado le gustaría plasmarlo ahora por Internet. Y la lucha por no haber caído en la mediocridad a lo largo de su carrera es lo que más le interesa dejar. O al menos, intenta que se lo recuerde como un tipo que luchó para huirle a la chatura. Al estar alejado hace cinco años de la televisión, mucho se preguntan en qué andaMario Pergolini. Es que el conductor literalmente desapareció de los medios audiovisuales masivos (bueno, de la TV), para centrarse en su nuevo proyecto Vorterix, que como él explica, es ‘el entretenimiento de ahora’. Sumemos radio + web + aplicaciones + un teatro y dará como resultado Vorterix, “una bocha grande que te da varias alternativas para que te acerques al entretenimiento”, según lo define. Así, decidió irse de una radio como Rock and Pop, donde estuvo casi toda su vida, para fundar este proyecto en 2012, que contó con el apoyo económico –en realidad son los propietarios- del hasta ahora ultrakirchnerista Grupo Veintitrés, comandado por Sergio Szpolski y Matías Garfunkel. Aunque desde el vamos, Pergolini aclaró que “el grupo me deja hacer lo que quiera, no me pone condicionamientos y ni siquiera me pide un tinte político porque saben que no aceptaría ni lo haría”.

Por eso, el ex  CQC y ¿Cuál es? ahora prácticamente vive adentro de su flamante chiche, un formato de entretenimiento que parte de la radio pero que le agrega transmisiones en HD desde la web de los programas radiales y de algunos shows de bandas en vivo. Además, la radio está anexada al teatro Vorterix (ex El Teatro) con capacidad para más de 1500 personas, como para darle un marco multimedia a este concepto que sale de lo habitual y que en realidad aplica un sistema que parte de los usos del consumidor: hoy se escucha muy poco la radio por un aparato pero mucho por computadoras y celulares. Se calcula que el 30 por ciento de la gente que escucha radio por las mañanas en Capital Federal y Gran Buenos Aires –y también en grandes ciudades como Córdoba o Rosario- lo hace a través de una computadora. Para Pergolini, la única manera que tenía la radio para crecer era a través de Internet, por eso dice que el público que escucha el streaming por la red aumenta muchísimo cuando le ofrecen además algo para ver. Y hay otro dato sustancial: Internet ya es el tercer medio –sí así podemos llamarlo- en inversión publicitaria, detrás de la TV y los diarios y revistas, desplazando a la radio al cuarto lugar.

Mario Pergolini recibe a Nuez Moscada en Vorterix, su búnker de Colegiales desde hace más de un año, mientras en la planta baja se trabaja poniendo a punto el teatro para los recitales y escaleras arriba se condensa el estudio radial y el de grabación, junto a las oficinas de producción. Su espacio es el de la mañana, con el programa ‘Tenemos Malas Noticias’, bajo su conducción y secundado por Marcelo Gantman, Vanina Parejas, Diego Miller y Julio Leiva.

Tuviste un encontronazo con Guillermo Moreno el año pasado por las importaciones, cuando le dijiste “conchudo”, porque no te dejaba importar elementos para la radio. ¿Cómo ves este momento que se avecina políticamente, con lo que se denomina post kirchnerismo o tal vez el comienzo de un nuevo ciclo político?
No sé si llamarlo post kirchnerismo. Insisto con esta idea, que en política lo que aparenta ser algo una semana, después no sucede… Pierde Kirchner en 2009 las legislativas y dos años después te encontrás con el 54%. Creo que el problema al que uno se enfrenta en estos momentos es con lo que denomino la ‘monoidea’: no hay plan B. El discurso es ‘si estás con nosotros vamos; si no estás, jodete o vas a tener un problema’. Eso es lo más fuerte que veo y  tal vez lo más preocupante.

Fuiste un representante del periodismo político de un modo singular con CQC. ¿Ya no te atrae más el mundo de los políticos, aunque sea para reírse de ellos?
Creo que cuando nace CQC, que es en la época de finales del menemismo, estaba bien porque era medio una trampa: parecía un programa justiciero. Nos reíamos de algún político, pero ese político creía que era como un aliado nuestro, estaba eso de ‘nos reímos todos juntos’. Pero a la larga los políticos empezaron a darse cuenta de que no era tan así la cosa. En todos los países donde hicimos CQC funcionó muy parecido, en Chile, España, Israel, Francia, Brasil. Una vez que le encuentran la vuelta al programa, te empiezan a sacar los referentes para hablar. Entonces el análisis de los políticos fue ‘era muy divertido mientras creíamos que hacíamos juntos el chiste, pero realmente se están riendo de nosotros’. Y la gente se empezó a cansar de que hablen siempre los mismos. A nosotros nos pasó con Cristina, por ejemplo.

Era una abonada al programa.
Claro, siempre nos hablaba, ella o ‘él’, y parecía que nosotros éramos oficialistas, aunque en realidad ellos dos eran los únicos que aparecían, porque no permitían que una segunda o tercera línea hablase. Creo que este tipo de programa ya no se puede hacer. Tal vez por eso hace cinco años que me fui de CQC:

En 1999 dijiste que te alejabas de la TV, aunque finalmente no ocurrió. Ahora que pasaron estos cinco años donde no estás en TV abierta, ¿es un ciclo cerrado o pensás que en algún momento vas a volver?
Siempre digo que hago este análisis desde cierta comodidad, ya que no tengo que trabajar para comer. Entonces puedo tomar decisiones desde otro lado. No es que no estoy haciendo nada, de hecho tengo mucho trabajo, pero la televisión en sí, el haber estado tanto tiempo, tener una productora tan grande a la que le fue bien, es como que… (piensa)


Te lo replanteo: me parece que en la vida no te dicen ‘podés cambiar 3 veces el rumbo, podés ser futbolista, médico o filósofo’. No es así, porque influye la rapidez con que se vive, el condicionamiento económico, etc. Esa ansiedad que tenía con la televisión se me fue. Y ahora la tengo acá, en Vorterix, porque la radio se transmite en una pantalla. Los medios van para este lado, entonces si puedo apostar a lo que viene, y lo que está ahora en TV ya lo hice, ¿para que volver?

Pero te ofrecen volver…
Sí, muchas veces me dicen ‘hay tanta plata’. Y a veces es plata obscena en números, es mucha cantidad. Cuando les pregunto qué quieren hacer, me dicen ‘bueno, eso lo vemos’. No puede ser que les interese ‘yo’ nada más, es ridículo. No pienso en la televisión ni tampoco tengo una idea para hacer algo. A lo mejor algún día se me ocurre una idea y la quiero llevar a cabo, nunca se sabe. Pero me gusta este formato que hago ahora.

¿Hasta cuándo vas a ser un referente del rock y la juventud, mediáticamente hablando? ¿Te ves como el Mick Jagger de ese mundo, hasta los 80 años siguiendo en el ruedo?
No me veo en los medios dentro de cinco años. Uno va cambiando mucho con el tiempo, lo que uno pensaba a los 20 años no es lo mismo que ahora, que estoy por cumplir 50. Entiendo el rock, me sigue gustando, tengo relación con las bandas, estoy rodeado de mucha gente joven, entonces de alguna forma estoy medio pelotudamente apendejado. No sé si voy a seguir siendo un referente, pero creo que si puedo cuidar esta credibilidad, a lo mejor con el tiempo van a decir ‘bueno, pero el tipo sabe’. Yo me entero más de algunas cosas que pasan en el rock ahora por mi hijo Tomás, que tiene 20 años y trabaja acá conmigo. Sé que no voy a estar para lo inmediato, para lo del momento, pero igual ese rol ya me está pasando por un costado.

Hablabas en tu programa la otra vez de que lamentablemente la tecnología y la ciencia aun no encontraron una cura para el cáncer. ¿Creés que la tecnología está demasiada ocupada con el ocio y el entretenimiento?
Hay una paradoja en estos tiempos, entre la tecnología, los deseos, el ‘todo es posible’ y las ansiedades. Nos han llevado a un terreno donde decimos ‘bueno, déjense de joder, el cáncer ya se puede curar’. Creemos que todo es posible. Nadie piensa que algo no se va a poder hacer. Está todo al alcance de la mano pero a la vez se sigue muriendo gente rica, no es que el acceso o la cura están para unos y para otros no. No creo en el paradigma de que todo va a llegar.

Qué es Vorterix, si tuvieses que definirlo brevemente. ¿Una empresa multimedia de entretenimiento? ¿Una nueva forma de comunicarse utilizando distintos formatos?
Lo defino como ‘el entretenimiento de ahora’. ¿Es una radio? Ponele. ¿Es una web? Mmm, puede ser. ¿Son aplicaciones? No sé. No lo divido. Para mí es una bocha grande que te da varias alternativas para que te acerques el entretenimiento. Creo que tener un teatro es un diferencial, la experiencia de venir a ver una banda en vivo no te la va a dar ninguna pantalla ni un anteojo virtual en 3D. Ofrecemos cosas en distintos formatos. Venir al teatro está bueno, pasarlo en HD por Internet también. Elegí el formato. Yo te doy entretenimiento. Y te doy todas las ofertas posibles para que te llegue. Cada experiencia en sí es única.

Más allá de la readaptación de los formatos (radio – Internet – TV – celulares), ¿un medio seguirá dependiendo de la publicidad o habrá -o hay- otra forma de ingresos?
La primera visión que tuvimos, hace unos 7 años, era que con bajos costos y accesibilidad la gente iba a pagar por los contenidos digitales. Eso de ‘por un dólar bajate un tema, etc’. En algunos formatos sigue funcionando, pero la gente se dio cuenta de algo: ellos son muchos, y cuando son muchos, eso tiene un valor en sí mismo. Es decir, el planteo del usuario es ‘si quieren llegar a 300 mil personas no tengo problema, yo me banco que me pongas una publicidad pero no te voy a pagar’. Hemos firmado como un acuerdo invisible con el usuario, que dice ‘entiendo que esto tiene un costo, pero yo no lo voy a pagar. Acepto que pongas publicidad, acepto el banner, pero no pago’. Pero hay que ver, el negocio está bastante confuso, son pocos los que tienen reglas claras de funcionamiento en Internet, pero indudablemente el esquema sigue siendo el publicitario.

¿Qué medios consumís? ¿Seguís leyendo en papel o es un formato al que le ves pocos años de vida?
Sigo leyendo en papel los fines de semana, aunque noto que es una atadura mía, porque cuando lo estoy leyendo digo ‘esto ya lo leí ayer en Internet’. Es como ver el catálogo de ayer en Internet. Televisión consumo como lo hacen los nuevos usuarios: veo productos hechos para televisión, como Breaking Bad o Game of Thrones, pero los veo en Internet. Es muy raro decirle a un sub 30 ‘miralo el martes a las 10 de la noche’. Lo ven cuando se les antoja. Y además lo que ayer estrenaron en Estados Unidos, mientras yo estoy durmiendo, alguien lo está traduciendo y poniéndole subtítulos.

*Esta entrevista está publicada en el Número 2 de la Revista Nuez Moscada. Para leer la edición digital, ingresá en Issuu o Scribd.

http://i0.wp.com/revistanuezmoscada.com/wp-content/uploads/2015/03/pergonuez.jpg?fit=1024%2C1024http://i1.wp.com/revistanuezmoscada.com/wp-content/uploads/2015/03/pergonuez.jpg?resize=150%2C150NuezMoscadaEntrevistasmedios,Pergolino,radio
Por Alexis Socco y Vanina Capitaine Cree que hizo algo por la radio, y que ese legado le gustaría plasmarlo ahora por Internet. Y la lucha por no haber caído en la mediocridad a lo largo de su carrera es lo que más le interesa dejar. O al menos, intenta...

Comentar con Facebook