soraya

Soraya Saenz de Santamaría, vicepresidenta del PP

Luego de las elecciones, la vida sigue igual. Los que viven bien lo harán mejor y los demás estamos apañados, mientras la izquierda siga dividida no habrá nada que hacer. El voto joven no ha podido con los fieles a un PP vergonzante y esa ilusión de los que querían asaltar los cielos con la sonrisa de un país se ha tornado en mueca.

Por Berta Delgado Melgosa

No en vano en España inventamos la tragicomedia y el esperpento. Aunque el espectáculo grotesco de la noche electoral también podría definirse como “La noche de los muertos vivientes”, porque, por desgracia, si das a un zombie curtido en mil batallas una segunda oportunidad te arrancará la cabeza. La izquierda ha permitido con sus estupideces, ya legendarias, la segunda vida de un presidente en funciones que va a terminar de rematar la escasa esperanza de unos españoles que, por lo visto, no tienen mucho más que perder y siguen anclados en un masoquismo de manual. De lo que se trataba aquí no era consolidar Unidos Podemos (Podemos + Izquierda Unida) como referente de la izquierda, que es lo que pretendían Iglesias y Garzón con su sorpasso, sino impedir que gobernara la derecha, lo que han repetido Pedro Sánchez y el PSOE hasta la saciedad, pero los bandazos ideológicos y la soberbia de un Pablo Iglesias crecido por unas encuestas infladas va a llevar a España a la ruina. Y no me refiero a la economía, porque en España ya no queda nada que llevarse ni a Panamá, ni a Suiza ni a Delaware.

Ultraderecha

Spain is different porque aquí no se dan unas políticas conservadoras como en el resto de Europa, donde los partidos de ultraderecha están separados, aquí es todo uno. Y su meta final es destrozar el estado del bienestar, terminar de saquear la hucha de las pensiones, destruir el empleo digno, acabar con las ayudas a la dependencia, olvidar la ley contra la violencia de género etc., etc., amén de seguir utilizando las instituciones al servicio de sus intereses económicos: los de unos pocos. Ningún escándalo de corrupción ha impedido al PP que tenga 14 escaños más (137), ni siquiera las grabaciones del Ministro de Interior con el Director de Antifraude diciendo: “les hemos jodido la sanidad”. Ni por esas. Pero Rajoy no es el único zombie de esta película de serie b en la que se ha convertido la política española. El líder de Ciudadanos (cuarta fuerza), Albert Ribera, no sabe muy bien dónde guardarse eso de que ya es hora de mover la silla de Rajoy y tendrá que pactar, porque, al fin y al cabo, siempre se les ha acusado de ser el partido del Ibex 35. Se da por probable que permitirá el gobierno de Rajoy con sus 32 escaños, de los que 9 del pasado diciembre vuelven al PP y su voto del miedo. Lo que no es tan probable es su supervivencia, porque si ya está el PP, ¿para qué necesitamos un sucedáneo?

Octava vida

Precisamente el acuerdo de Ciudadanos y PSOE, vs PP, tan denostado desde el 20D, no se comprendió, motivo por el que el PSOE pierde otros 500.000 votos, aunque ya lo quisiéramos ahora. Su líder, Pedro Sánchez, que ha sufrido un acoso y derribo sin precedentes tanto dentro como fuera de su partido, no consiguió su objetivo pero, contra todo pronóstico, el PSOE se mantiene como “partido hegemónico” de la izquierda y su líder adquiere una vida más, la octava o así. Los pesos pesados del socialismo predijeron que la unión de Podemos con Izquierda Unida no traería cambios, como ya sucedió en su día con Julio Anguita. El PSOE ha perdido 5 escaños (85) pero alejan el fantasma del sorpasso. Sánchez afianza su liderazgo a costa de la pérdida de escaños en su granero de votos particular, Andalucía, cuya presidenta, Susana Díaz, no ha dejado de revolotear en torno a la sucesión de Sánchez, cosa que esperemos deje de hacer en breve.

Izquierda dividida

Por tanto, las cosas se han quedado donde estaban. La estrategia del miedo a los radicales de Rajoy y la polarización de la campaña, la famosa pinza que en su día protagonizaron Aznar y Anguita, volvió en forma de Rajoy e Iglesias, cuyo liderazgo y estrategia errática están en entredicho ahora que nada de lo que ha hecho o dicho parece tener sentido. Iglesias es el único que parece más muerto que vivo de todos los líderes. En resumen. La vida sigue igual. Los que viven bien lo harán mejor y los demás estamos apañados, mientras la izquierda siga dividida no habrá nada que hacer. El voto joven no ha podido con los fieles a un PP vergonzante y esa ilusión de los que querían asaltar los cielos con la sonrisa de un país se ha tornado en mueca. Y, mientras, rezamos para que no haya mayoría absoluta, aunque para algo están los decreto- ley. Santa Palabra.

http://i1.wp.com/revistanuezmoscada.com/wp-content/uploads/2016/06/soraya.jpg?fit=1024%2C1024http://i0.wp.com/revistanuezmoscada.com/wp-content/uploads/2016/06/soraya.jpg?resize=150%2C150NuezMoscadaAnálisis
Luego de las elecciones, la vida sigue igual. Los que viven bien lo harán mejor y los demás estamos apañados, mientras la izquierda siga dividida no habrá nada que hacer. El voto joven no ha podido con los fieles a un PP vergonzante y esa ilusión de los que...

Comentar con Facebook