podemos“No es siempre factible tener tantos partidos ni necesariamente beneficioso. Además, ahora hay que demostrar y poner en hechos lo que se dice en los mítines”. Nuestra colaboradora en España analiza las elecciones generales de ayer, que dejó un resultado a todas luces incierto para el futuro.

Por Berta Delgado Melgosa

Hoy todo el mundo habla en España del bipartidismo. En cambio a mí me sorprende el nivel de masoquismo y lo extendido que se encuentra. ¿Qué tenía que haber hecho el Partido Popular después de 4 años de mayoría absolutista, el llamado rodillo del PP, para que dejaran de votarlo? Tras no haberse planteado el consenso en ninguna ley (porque para eso están los decretos-ley) Rajoy ha sido el presidente que menos comparecencias ha tenido en el Congreso. Aparte de la corrupción y la evidente pérdida de derechos y la subsiguiente (casi) desaparición del estado del bienestar, privilegios a los amigos, a la banca y los recortes que Bruselas pide como si de sacrificios a los dioses se trataran y que siguen en el horizonte, parecía lógico pensar que podría perder las elecciones. Pues no. Por lo visto hay personas en España que viven mejor que la mayoría o que han interpretado que mejor lo malo conocido. Eso sí, la victoria ha sido agridulce, una pérdida palpable de poder, 4,1 millones menos de votos. Rajoy se escudó en su análisis que ha hecho lo que creía que era bueno para España y se congratuló de los 7 millones de votos y 123 escaños. Además, va a intentar formar gobierno estable. ¿Cómo? Ah, dice que va a “intentar dialogar más”. Por intentarlo que no quede, por lo menos algo ¿no? Ya estamos más tranquilos. Y todo por el bien de España. Virgen Santa, en el Senado, donde se ratifican las leyes, continúa con mayoría absoluta.

Setas en otoño

En mi opinión 4 años más de Rajoy suponen poner las carretas en círculo y esperar ver los buitres en el cielo. Menos mal que muchos millones de españoles han pensado lo mismo que yo y querían que hubiera un cambio y en un país que siempre ha detestado la política y, sobre todo, a los políticos, han nacido polítiquillos como las setas en otoño, de todo signo y condición, como si la corrupción sólo estuviera adscrita a los partidos de siempre (PP y PSOE) a los que todo el mundo se ha esforzado en ver como lo mismo. Miren ustedes, la corrupción se alía con el poder… a ver si tanto repetir “la vieja política, la nueva política” o “el bipartidismo ha muerto” resulta que es una tontería y sólo queremos que nos voten para hacer lo que nos da la gana. Porque una cosa es el bipartidismo y otra la alternancia de partidos, un ahora tú, ahora yo, que ya sufrimos en otras épocas. Sin embargo, en España había más partidos, estaban los nacionalistas, Izquierda Unida y UpYD que no habían conseguido más que abrir una brecha por la que se han asomado ahora Podemos y Ciudadanos.

a ver si tanto repetir “la vieja política, la nueva política” o “el bipartidismo ha muerto” resulta que es una tontería y sólo queremos que nos voten para hacer lo que nos da la gana

De lo que los españoles están cansados es de los recortes y de vivir mal, no de una cuestión ideológica como se desprende de los números de estas elecciones. El PSOE, que estaba en la oposición, no ha dejado de tragar durante los 4 años el mantra del PP “la herencia recibida”. Tras unas encuestas fallidas, que auguraban una auténtica debacle como cuarta fuerza, han perdido 1 mill y medio de votos y 20 escaños por la izquierda y la derecha (se queda con 90). Hachazos para defenestrar a un Pedro Sánchez (también dentro de casa) que con un espíritu ganador y dialogante ha salvado los muebles y ha alejado los cuchillos de Susana Díaz que quiere su puesto y que en Andalucía también pierde votos. Así pues, primer partido en la oposición que debe continuar barriendo su casita si no pretende desaparecer.

El partido del Ibex 35

A la izquierda el PSOE está flanqueado por Podemos (en la imagen) que sigue en su balancín de arramblar con todo empezando por los votos del propio PSOE, después de que Tania Sánchez (ex-pareja de Pablo Iglesias) reventara Izquierda Unida desde dentro (ahora Unidad Popular, ninguneada por los medios) y haya acabado por borrarla del mapa. Para Podemos es fácil…fuera lo viejo…el régimen del 78 (esto no es correcto e ideológicamente peligroso) y fuera la casta. Presume de diálogo pero en su análisis de ayer dejó unas peligrosas líneas rojas: reforma constitucional, blindaje de derechos sociales, y en especial, el anclaje de Cataluña, ya que defiende un referéndum, además de poder desalojar al gobierno si no se cumple el programa electoral. Syriza me viene a la cabeza. El problema es que los asientos de Podemos son 42, el resto hasta 69 están englobados en tres grupos paralamentarios diferentes. 12 de En Comú Podem (Cataluña), 9 de Compromís-Podemos-Es el momento (Comunidad Valenciana) y 8 de En Marea (Galicia), con evidentes intereses nacionalistas que pueden poner en riesgo los pactos por cuestiones territoriales.

Y, por último, tenemos a Ciudadanos, que han luchado por hacerse un hueco en el centro, apelando a Adolfo Suárez, el mítico presidente de centro de la transición, pero que su programa y las acusaciones de ser el partido del Ibex 35 (las mejores empresas españolas) les han colocado en el centro derecha. Tras una campaña nefasta y sus expectativas claramente infladas por las encuestas no han tenido el resultado esperado, en concreto en Cataluña, pero es indudable que ha sido un gran toque de atención para el Partido Popular, que ni uniéndose a ellos consigue formar gobierno. En cualquier caso, han alcanzado un nada despreciable número de votos, 40 escaños y, aunque no sea clave para formar gobierno, es evidente su espíritu de regeneración democrática.

En resumen, todo ha cambiado y no va a volver ser igual, por ahora, porque todos estos partidos se van a tener que poner de acuerdo en cosas para que no estemos abocados a la inestabilidad como augura la prensa internacional. Los presupuestos están aprobados, Bruselas pide 5000 millones más de recortes, tenemos un rompecabezas de alianzas y ya no parece que vayamos a tener dos grandes partidos como Estados Unidos o Reino Unido. No obstante, al final el pez grande se come al chico, y no todos pueden ser grandes. No es siempre factible tener tantos partidos ni necesariamente beneficioso. Además, ahora hay que demostrar y poner en hechos lo que se dice en los mítines. Si en dos meses no hay presidente se repetirán las elecciones y se necesitan 176 escaños. ¿Caerá Rajoy como Samaras o Pasos Coelho? Pasen y vean.

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'No es siempre factible tener tantos partidos ni necesariamente beneficioso. Además, ahora hay que demostrar y poner en hechos lo que se dice en los mítines'. Nuestra colaboradora en España analiza las elecciones generales de ayer, que dejó un resultado a todas luces incierto para el futuro. Por Berta Delgado...

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